El paseo por Maó, Es Mercadal y el Camino de Kane descubre la huella que dejaron los ingleses cuando dominaron la isla en el siglo XVIII.
*Las principales etapas de esta ruta, Maó y Es Mercadal, distan 23 km entre sí.
Los ingleses invadieron Menorca en 1708, atraídos por su situación estratégica y ávidos por conquistar el mar Mediterráneo. Y, a excepción de breves períodos de dominio francés y español, mantuvieron su presencia en la isla hasta 1802.
Muchos coinciden en afirmar que la época británica fue la más prospera para la isla. Fue entonces cuando Maó se convirtió en capital insular y el gobernador inglés Richard Kane -promotor del camino que lleva su nombre- actuó como gran benefactor, protegiendo la ganadería y la agricultura, y reglamentando la economía y el comercio.
El legado inglés se hace visible en Maó y Es Castell, y recorriendo a pie o en bicicleta el Camino de Kane, un itinerario entre la capital menorquina y Es Mercadal, por el que se pueden realizar incursiones al interior de la isla.
RASTRO COLONIAL
En Menorca pervive la arquitectura de estilo inglés, pero su huella permanece sobre todo en el lenguaje. Así, en menorquín, la palabra boinder (de bow window) hace referencia a una ventana con arco, típica en la isla; los términos boi y miladi provienen de boy y milady; algunos menorquines hablan de un trinqui (del drink inglés) cuando quieren tomar una copa; y xumeca o xuméquer (de shoemaker) para designar a los zapateros.
>Puerto de Maó: Los ingleses eligieron esta ciudad como capital por su profunda y gran ensenada.
La profunda ensenada del puerto de Maó fue uno de los motivos que impulsó a los ingleses a trasladar la capital insular de de Ciudadella a Maó en 1722. Por aquel entonces, el puerto era frecuentado por barcos de vela de la escuadra británica y centenares de marineros que trajinaban entre las naves, como recreó el novelista inglés Patrick O´Brian en su obra Capitán de mar y guerra (1969).
El puerto de Maó también ha sido escenario de historias románticas. Frente a éste, sobre una loma, se halla el predio de Sant Antoni, The Golden Farm, como lo llamaban los ingleses. En esta casa de estilo neoclásico y fachada rojiza, transcurrió el romance que mantuvieron en el siglo XVIII el almirante lord Nelson y la bella lady Hamilton.
EL CENTRO DE MAÓ
Con algo más de 25.000 habitantes, Maó es hoy una ciudad luminosa con una gran actividad comercial, sobre todo en las calles de s´Arravaleta, Nou, Hannover, Ses Moreres y la plaza de Colom, llenas de bares con terrazas. Cerca, el claustro de la iglesia del Carme acoge un mercado en el que se venden los productos isleños por excelencia: queso maonés con denominación de origen, confituras y embutidos como la sobrasada y el botifarró, además de frutas y verduras del campo menorquín. En cuanto a los platos típicos, los restaurantes del puerto sirven la sabrosa caldereta de langosta, una especialidad de fama internacional.
Del puerto de la capital isleña parten barcas que recorren el entorno marítimo de la ciudad, un trayecto imprescindible para entender por qué Maó ha estado expuesta a invasores y sigue seduciendo a los navegantes. Una de las visitas es la isla del Rei. En este islote los ingleses edificaron un hospital militar, lo que le valió el sobrenombre de Bloody Island. Funcionó hasta mediados del siglo XX, cuando fue abandonado y entró en decadencia. Hoy, una asociación organiza excursiones hasta la isla y trabaja para su recuperación.
(Esta fotografía nos muestra la costa de Ses Voltes, donde la empinada calle Ses Voltes popularmente conocida es empinada y asciende desde el puerto hasta la iglesia de Santa María y la Casa Mir, de estilo colonial).
Desde Maó también se realizan rutas a pie o en coche por parajes de interés natural. Destaca el humedal de s´Albufera des Grau, un parque y paraíso para ornitólogos, situado ocho kilómetros al norte de la ciudad. En un extremo de la reserva se levanta el faro de Favaritx, un enclave donde las rocas golpeadas por el mar y el viento han dado origen a un paisaje de aspecto lunar.
RUTA HACIA ES CASTELL
Un agradable paseo de tres kilómetros junto al mar lleva desde Maó hasta la población vecina de Es Castell. El enclave fue fundado por los ingleses cuando trasladaron a los pobladores del raval que había a los pies del castillo de Sant Felip, la fortificación que defendía el puerto de Maó. Al nuevo emplazamiento lo denominaron Georgetown, en honor al rey George III. Las calles de este enclave crecieron alrededorde la plaza de Armas, conocida popularmente como s´Espladana, y los antiguos cuarteles se transformaron en el Museo Militar.
Es Castell también sorprende por su atractiva costa, con rincones como la cala Sant Esteve, a la que los fenicios ya arribaban para comerciar con los habitantes talaióticos de Menorca. Desde esa rada se contempla parte del castillo de Sant Felip, donde se halla el fuerte edificado por los ingleses, Fort Marlborough.
>Fort Marlborough: Los británicos construyeron este pequeño fuerte cerca de Es Castell para reforzar la defensa costera de Menorca. Debe su nombre al duque de Marlborough, general británico que los franceses inmortalizaron en la canción Mambrú. El fuerte puede visitarse y permite conocer cómo era la vida militar en el siglo XVIII.
PAISAJES DEL INTERIOR
El Camino de Kane, promovido en el siglo XVIII por Richard Kane, el primer gobernador inglés de la isla, parte de Maó y se dirige hacia el centro de la isla, a la localidad de Es Mercadal. Se trata de un suave camino asfaltado y delimitado por paredes de piedra seca que permite apreciar el campo menorquín, salpicado de casas blanqueadas y prados donde pacen las vacas. En tiempos de los ingleses cruzaba el territorio como principal eje de comunicaciones. En la actualidad se ha convertido en una vía secundaria muy frecuentada por ciclistas en verano. A mitad del camino un cartel indica el desvío a la población de Alaior, uno de los pincipales productores de queso maonés, embutidos, licores y abarcas de cuero, las típicas sandalias isleñas. El municipio de Alaior invita a realizar excursiones a pie por los alrededores, como la que conduce a la ermita de Sant Llorenç de Binixems, tradicional destino de romerías; o la que visita vestigios arqueológicos megalíticos como la Taula de Torralba d´en Salort o Calescoves, una necrópolis con más de cien cuevas abiertas frente al mar.
>Es Castell: La localidad se sitúa a los pies del fortín de Sant Felip. Callejuelas escalonadas bajan hasta los restaurantes del puerto.
El camino de Kane y este viaje finalizan en la localidad de Es Mercadal, situada en el centro geográfico de la isla, junto al monte Toro (358 m), su montaña más elevada. Vale la pena subir hasta el santuario que lo corona, donde hay un mirador de excepción. Desde él se puede contemplar toda la isla, como en su día debieron hacer los ingleses mirando su posesión balear.
Vistas imprescindibles:
1. Maó. Preside una luminosa ensenada de tres kilómetros, que puede recorrerse en excursiones en barca de varias horas.
2. Es Castell. La antigua Georgetown británica conserva la plaza de Armas y los cuarteles, que hoy alojan el Museo Militar.
3. Cala Sant Esteve. Hermosa y cristalina cala del municipio de Es Castell, desde la que se avista el castillo de Sant Felip.
4. Camino de Kane. Este sendero asfaltado de 20 kilómetros de longitud enlaza Maó con Es Mercadal. Tiene tres siglos de historia.
PARA SABER MÁS:
-Datos útiles : Oficina de Información Turística de Menorca, en Maó: Tel. 971 363 790.
-Internet: Portal Oficial de Turismo de Menorca: http://www.webmenorca.com. De Baleares en general: www.illesbaleares.es .
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