Fundamentos ideológicos y sociales del régimen franquista y antecedentes. Autarquía y estancamiento económico.
El nuevo Estado tuvo su origen en los propios ideales del 18 de julio, día en que se inició la guerra. Los sublevados querían aspirar a: implantar un Estado fuerte y muy centralizado que garantizara la unidad de España, conseguir un orden social inspirado básicamente en la doctrina de la Iglesia católica y en el nacionalsindicalismo de la Falange. En el nuevo Estado todo el poder estaba concentrado en la persona de Franco: jefe del Estado, jefe de Gobierno, de los ejércitos y del Movimiento Nacional. Franco no respondió de sus actos ante nadie.
El franquismo fue una reacción extrema contra la II República. Fue un intento de variar el curso de la historia de nuestro país, con el objetivo de entroncar la verdadera tradición española (la etapa más esplendorosa de los siglos XV y XVI). Se borraba de un plumazo la historia del siglo XVII, del siglo XVIII, y sobre todo, el siglo del Estado Liberal. Había que erradicar la influencia de la masonería, el socialismo y el comunismo igual que el anarquismo. Todas estas eran consideradas ideologías extranjeras degeneradas.
Para alcanzar estos objetivos estableció una dictadura fascista, déspota, autoritaria. Fue una dictadura militar y eclesiástica de tipo tradicional. El ejército es la columna de la nueva estructura política, compartiendo poder con otros sectores, principalmente con la Iglesia católica.
La dictadura franquista incrementó la vieja división entre la España católica y conservadra y la España laica y progresista. Los vencedores pasaron a ser los únicos que defendían las esencias de la patria, mientras que los vencidos eran considerados como los representantes de la antigua España. Franco no contempló en ningún momento cualquier tipo de reconciliación e integración con los que perdieron la guerra. Todo lo contrario, llevó a cabo una sistemática represión.
El ejército, la Iglesia y la Falange (esta última influyó de tal manera en nuevo régimen creando sindicatos verticales, SEU, Sección Femenina, control de la información, la prensa, formas externas de saludo y de vestimenta…) constituyeron las tres instituciones de la dictadura. Eran grandes organizaciones burocratizadas que se identificaron con el sistema de poder y sostuvieron al régimen mediante el control de la población. Franco hizo todo lo posible para que ninguna de ellas consiguiera un poder excesivo.
Los monárquicos y los tecnócratas vinculados al Opus Dei (desde finales de los 50) representaron las dos familias políticas más destacadas.
Pero el franquismo cambió a lo largo del tiempo, sobre todo, por las exigencias internacionales y las transformaciones socioeconómicas del propio país. España fue una dictadura totalitaria hasta 1945, católica desde entonces hasta 1959 y tecnocrática durante el tiempo restante, originándose su descomposición a partir del 69. Desde el punto de vista económico, el Franquismo pasó por distintas etapas que se pueden calificar de la siguiente manera: a) etapa de anquilosamiento económico, aislamiento y pobreza que coincide con la autarquía después de la Guerra Civil; b) una etapa de transición en los 50; c) etapa de de fuerte crecimiento económico a partir del Plan de Estabilización de 1959 que coincide con una época de desarrollo capitalista internacional originándose de igual forma un intenso cambio social; d) impacto de la crisis del petróleo de 1973 simultánea a la descomposición de la Dictadura.
El triunfo aliado en la Segunda Guerra Mundial supuso una grave amenaza para la supervivencia de la dictadura en España, puesto que Franco había mostrado sus simpatías por Hitler y Mussolini. Su afinidad se había manifestado con el envío de la División Azul para luchar en Rusia contra el comunismo. Franco se adaptó a la nueva situación internacional dando prioridad a los católicos en la vida pública en detrimento de los falangistas. Los aliados coincidieron en señalar que no había sitio en la comunidad internacional para un gobierno de corte fascista como el franquista. Estados Unidos, Reino Unido y la URSS reiteraron su rechazo a las pretensiones españolas de incorporarse a las Naciones Unidas. En 1946 Francia cerró la frontera pirenaica y la ONU recomendó a los estados miembros la retirada de embajadores en Madrid. Todos se marcharon salvo los de Portugal, Argentina y el Vaticano.
Pero conforme se fue desarrollando la Guerra Fría y se acentuaba la división del mundo en dos bloques, las esperanzas franquistas de lograr el reconocimiento internacional fueron aumentando. España era una excelente plataforma anticomunista para los EE.UU. Desde el 48 la situación fue cambiando: los franceses abren las fronteras el 48, los embajadores regresan, se firma un Concordato con la Santa Sede y un acuerdo Hispanoamericano de 1953, ingreso en la ONU en 1955, descolonización de Marruecos.
Si observamos la evolución histórica, la Guerra Civil interrumpió el proceso de modernización que la sociedad española había emprendido en los primeros años del siglo XX y que había servido para que se borraran algunas diferencias con respecto al resto de países occidentales. Sus manifestaciones más evidentes fueron en este período : crecimiento demográfico sostenido, la abundante emigración del campo a la ciudad, la pérdida de población activa del sector primario, incremento de la población activa que trabajaba en el sector secundario, la aparición de una nueva clase media y un notable auge científico y cultural.
Tras la Guerra Civil se abrió un paréntesis en este desarrollo que no se cerró hasta finales de los 50. Fue un tiempo de estancamiento. La economía estuvo muy protegida, el mercado apenas funcionó, sí el estraperlo, el Estado asumió un fuerte protagonismo en la producción y un único sindicato agrupó obligatoriamente a empresarios, técnicos y trabajadores. Después de la Guerra Civil se pretendía convertir a España en una nación enteramente autosuficiente. Esto supuso llevar a cabo un control directo del comercio exterior y de las exportaciones, de la producción agrícola, intervencionismo en el sector industrial mediante la creación del INI como holding estatal (ENSIDESA, CS, BAZÁN, IBERIA, SEAT), creación del monopolio RENFE.
El balance global de la política autárquica e intervencionista fue negativo. La renta per cápita no había superado en 1950 el nivel que había alcanzado en 1935. Fue una época de gran escasez. Se implantaron las cartillas del racionamiento y la población se vio obligada a recurrir al mercado negro. La reducción del consumo privado se convirtió en uno de los rasgos de la España de posguerra. El problema fundamental era sobrevivir cada día. Esta circunstancia se notó especialmente en las clases trabajadoras y populares.
Este modelo llevó a la agricultura a una situación de verdadero atraso ahogando también el desarrollo industrial; el Estado no pudo cumplir el papel de agente modernizador e impulsor del crecimiento económico que se le había asignado. Se hicieron inversiones completamente erradas. La década de los cuarenta conoció un proceso inflacionista casi continuado, permaneciendo los salarios muy bajos. En 1950 casi el 50% activa estaba empleada en la agricultura y sólo el 18% en la industria. En 1950, el comercio con otros países representaba únicamente el 5% del PIB.
La economía española durante este tiempo luchó por la supervivencia, aislada del proceso de reconstrucción que se estaba poniendo en marcha a través del Plan Marshall en las economías occidentales tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial.
LOS AÑOS CUARENTA Y CINCUENTA
Política: Tres factores determinaron los años cuarenta: A)la construcción del nuevo Estado fascista bajo la dirección del dictador que concentraba todos los poderes. Todas las instituciones que se fueron creando estaban subordinadas a Franco. Así ocurrió con la creación de las Cortes Españolas, que era un sucedáneo de parlamento, cuyos miembros eran elegidos por Franco y sus gobiernos. Los cargos políticos se hacían por designación directa. El franquismo se caracterizó por ser un sistema político fuertemente centralizado. Como era un régimen contrario al liberalismo y a la democracia no se aprobó ninguna Constitución, elaborándose en su lugar Leyes Fundamentales. B) La dura represión ejercida hacia todas las fuerzas contrarias. Todos los partidos, sindicatos y entidades estaban prohibidos y sus miembros perseguidos, con la excepción de la FET y de la JONS (falangistas). Desaparecieron los derechos de asociación, expresión. En 1939 había, según datos oficiales, más de 370.000 presos políticos en cárceles, campos de concentración… Se tuvieron que exiliar cerca de medio millón de personas. Los más recientes estudios afirman que alrededor de 150.000 personas murieron víctimas de la represión política a lo largo de toda la época franquista, la mayoría en estos primeros años de la dictadura. Tampoco se debe olvidar que desde el mismo inicio del franquismo apareció una importante oposición cuyo objetivo era derrocar a Franco mediante la lucha armada. Se trataba de la guerrilla protagonizada por el maquis. Ésta fracasó debido a la fuerza del ejército franquista y a la indiferencia de los aliados. C) La evolución de la política internacional: durante la Segunda Guerra Mundial y la inmediata Guerra Fría. Primero se declaró no beligerante aunque mandó a la División Azul para apoyar el ejército alemán en el frente ruso. Pero cuando fue evidente la derrota alemana, el gobierno se declaró neutral, intentando un acercamiento a los países democráticos, y también como consecuencia de la presión ejercida por los monárquicos (entre ellos el padre del actual Rey Juan Carlos I). Pero este esfuerzo de acercamiento no impidió que la ONU condenase al régimen franquista y recomendara a sus miembros que rompieran las relaciones diplomáticas y comerciales. Sin embargo, las potencias liberales mantuvieron una postura ambigua y de tibieza con respecto al franquismo a pesar de las críticas iniciales.
La década de los cincuenta se caracterizó por la aceptación del régimen franquista por parte de los países occidentales. La ruptura del aislamiento de la etapa anterior se debió a las siguientes razones: A) Una vez superada la Segunda Guerra Mundial, comenzó para los países europeos y occidentales una fase de crecimiento económico. España se convirtió en un país que ofrecía magníficas posibilidades para la inversión de estos países que disfrutaban de un gran crecimiento económico. B) La Guerra Fría. España se incorporó al bloque occidental. La salida del aislamiento internacional vino como consecuencia de los intereses militares y económicos norteamericanos en nuestro país plasmada en los acuerdos entre EE.UU. y España en 1953. También se firmó un acuerdo con el Vaticano. España fue aceptada en la ONU en 1955. Esto supuso la consolidación del régimen tanto en el interior como en el exterior. Durante los cincuenta se enfrentaron dos sectores del franquismo: las familias más conservadoras partidarias de no introducir cambios ya que podrían poner en peligro al régimen , y aquellas otras que eran partidarias de realizar cambios tendentes a introducir a España en el sistema económico capitalista mundial, pero sin modificar la estructura política y social del régimen. Otro hecho que destacamos en los cincuenta fue el aumento de la oposición tanto exterior como interior además de los primeros conflictos sociales de cierta envergadura (primeras huelgas). Esta situación generó un conflicto importante en los gobiernos franquistas por la las disputas de las distintas familias. Entre 1951 y 1957 las disputas fueron constantes , resolviéndose a favor de los tecnócratas (principal grupo reformista cuyos miembros pertenecían al Opus Dei). El período de 1957-195 fue clave en la evolución del franquismo, ya que el dominio pasó de las manos de la oligarquía tradicional a las de la burguesía industrial y financiera. A partir de aquí se pusieron las bases de un crecimiento económico.
Sociedad y economía:
Los principios sociales del franquismo quedaron muy claros. Consagraba la propiedad privada de los medios de producción combinando la iniciativa privada con el intervencionismo estatal en economía y en las relaciones sociales. Se creó un sindicato vertical. Era un sistema copiado del sistema italiano. Las manifestaciones sociales a través de sindicatos y huelgas son prohibidas. Las mujeres padecieron un retroceso en el proceso de igualación legal y real respecto a los hombres. Toda la normativa impuesta provocó un empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores si las comparamos con las de la II República. El hambre y la miseria fueron una realidad para miles de familias. A pesar de todo, se dieron algunas huelgas que fueron duramente reprimidas: en Cataluña, Madrid, Asturias, País Vasco.
En 1950, los españoles todavía eran más pobres que en 1953. Aunque se buscaron las responsabilidades en la guerra, la sequía y en el exterior, fue la autarquía económica la responsable de esta situación (creación de una estructura productiva independiente y autosuficiente respecto a los demás países de un nacionalismo excluyente). Las consecuencias de la autarquía fueron: escasez, subida de precios, agotamiento de las divisas. El estado creó diferentes organismos que decidían lo que se tenía que producir además de sus precios y se encargaban de comprarlo y distribuirlo. Fueron los casos del INI y del Servicio Nacional del Trigo. Se impuso el racionamiento de los bienes de consumo más necesarios, lo que generó un amplio mercado paralelo, el estraperlo. Por otra parte, se desaprovechó la oportunidad que ofrecía la neutralidad en la Segunda Guerra.
La década de los 50 fue la de la recuperación de los niveles productivos de la preguerra. A lo largo de la década la productividad comienza a subir gracias cada vez más a las inversiones extranjeras en industria que introdujeron las últimas tecnologías, España ofrecía unas posibilidades favorables a las inversiones extranjeras. Por eso, los reformistas y tecnócratas insertaron a España en el sistema capitalista mundial en expansión eliminando la etapa de la autarquía de la intervención estatal en la economía. Desde 1951 se adoptan algunas medidas liberalizadoras a pesar de las diferentes posiciones entre conservadores y reformistas dentro del régimen. Sin embargo, la coexistencia de rasgos autárquicos y medidas liberales provocó una alta inflación y una situación de bancarrota respecto a los pagos del exterior. Esta situación crítica y la presión norteamericana provocaron que los sectores conservadores, encabezados por el mismo Franco y Carrero Blanco, tuvieran que aceptar los cambios puesto que el régimen peligraba. El gobierno de 1957 emprendió una política económica que en 1959 liquidó la autarquía definitivamente con la aprobación del Plan de Estabilización de 1959. España entró en un proceso de desarrollo económico y transformación social notándose en la demografía, superando la miseria y acercándose a los niveles de mortalidad del resto de Europa occidental. El hambre desapareció para la mayoría de los españoles con las migraciones hacia las ciudades (problemas de los suburbios) y el aumento de puestos de trabajo en las ciudades. Los salarios reales continuaban siendo bajos, pero comenzaron a estar por encima del nivel de supervivencia. Los movimientos sociales (sectores cristianos y comunistas) y las movilizaciones universitarias alcanzaron una mayor resonancia que en la década anterior de los 40.
APERTURA ECONÓMICA Y CAMBIO SOCIAL : LOS AÑOS 60 Y PRIMEROS 70.
El contexto internacional exigió cambios que el régimen de Franco supo aprovechar para mantenerse vivo: a lo largo de los años 60, en Europa y en el resto de los países desarrollados, se va a experimentar una etapa de gran prosperidad económica. En el continente europeo se apreció este cambio gracias, en gran medida, a la aplicación del Plan Marshall. En conjunto, podemos decir que los años 60 son una época de grandes transformaciones, tanto en los aspectos culturales como en la mentalidad: es el tiempo de los Beatles, de los hippies y de la minifalda, del mayo del 68 francés, del Concilio Vaticano II.
España, a pesar del carácter hermético de la dictadura franquista, no pudo vivir ajena a semejantes cambios. Por ese motivo, si se quería integrar la economía española en el escenario internacional, era evidente que había que romper con los rasgos y elementos que perduraban de la época del aislamiento y la autarquía. Incluso, el propio régimen estaba en peligro si no se realizaban cambios importantes en el funcionamiento, sobre todo, en lo relativo a la organización económica y a la administración. La economía de los 50 presentaba enormes desequilibrios internos y externos: alta inflación, déficit comercial considerable, las importaciones se reducían; en definitiva, se había llegado a un bloqueo económico y a una situación de estancamiento, hasta el punto de que se llegó al borde de la suspensión de pagos internacional.
Por tanto, el paquete de medidas para corregir una posible desestabilización se conoce como el Plan de Estabilización de 1959. Se apostó decididamente por una política liberalizadora para alcanzar un intenso desarrollo económico, conseguido éste en la década de los 60 y parte de los 70 . La fase falangista y nacionalcatólica daba paso a la época de los tecnócratas del Opus Dei. Se trataba de un proyecto de modernización económica y social pero sin alterar en lo esencial la estructura autoritaria del régimen dictatorial de Franco.
El desarrollo económico vino acompañado de un profundo cambio social que hizo posible superar la visión pesimista de la postguerra y de los años del aislamiento y la autarquía. Se produjo un enriquecimiento generalizado de la sociedad española, alcanzando niveles de consumo y bienestar social. Sin embargo, también aparecieron los grandes desequilibrios regionales y las grandes desigualdades entre las zonas rurales, agrícolas-ganaderas, y las zonas urbanas industriales y de servicios. Los trabajadores del campo y los tradicionales grupos de terratenientes perdieron peso en la nueva estructura social que se fue construyendo. Así, el poder de los trabajadores de la industria y los servicios y las nuevas clases medias urbanas alcanzaron unos niveles de protagonismo desconocido hasta la fecha. Poco a poco, fue emergiendo una sociedad civil amplia, en la que numerosos sectores se cuestionaron con fuerza el funcionamiento del régimen franquista, llegando incluso a la movilización contra él.
Antes de publicarse el decreto ley de Nueva Ordenación Económica, conocido como Plan de Estabilización de 1959, se llevaron a cabo una serie de medidas previas. Estas medidas previas fueron: devaluación de la peseta, congelación de los salarios de los trabajadores y los sueldos de los funcionarios, aumentó la presión fiscal, se estableció un sistema más flexible de relaciones laborales (cierto abandono de los principios recogidos en el Fuero de Trabajo vigente desde 1938), se hizo un esfuerzo por introducir a España en las instituciones occidentales como el FMI, el BM. La OECE (Organización de países desarrollados). Los dos objetivos principales del Plan de Estabilización fueron: a) cortar el proceso de inflación y sanear las cuentas exteriores con medidas de restricción del gasto público y de los créditos de los bancos a las empresas privadas. Se fijó un cambio único de 1 dólar por 60 pesetas; b) establecer en España un modelo de economía de mercado que se asemejara a la de los países occidentales. La intervención del Estado debía dejar paso a la iniciativa privada en la toma de decisiones económicas. Tras unos primeros momentos difíciles, se puede decir que la economía estaba relanzada en 1961. El proceso de reconversión a una economía de mercado se había iniciado. A partir de 1962, bajo la dirección de López Rodó, se pusieron también en marcha Planes de Desarrollo que contemplaban la creación de Polos de Desarrollo en las regiones industrializadas. Eran planes cuatrienales, aunque el último quedó interrumpido por la crisis de 1973. En 1970 se firmó un acuerdo preferencial con la CEE.
Las consecuencias económicas : el desarrollo afectó principalmente al sector industrial y de servicios. España, de ser un país exportador de productos agrícolas y de materias primas, pasó a exportar productos industriales; sin embargo, el crecimiento fue descontrolado, agudizándose así los desequilibrios por sectores económicos y territorios. Se dibujó una España industrial y rica, frente a otra agrícola, subdesarrollada y pobre. Por esa razón hablamos de la época del desarrollismo , es decir, un crecimiento irregular y desequilibrado en la época de los 60.
Las consecuencias sociales: un aumento demográfico (de 30,5 millones en 1960, pasó a casi 34 millones en 1970) debido a la existencia de un clima de optimismo y a la euforia económica, por la mejora de la alimentación y la atención sanitaria. El predominio de la ciudad y de las actividades terciarias (más de 4 millones de españoles salieron de las regiones más atrasadas hacia aquellos lugares que les ofrecían mejores oportunidades sociales y económicas. Los núcleos receptores fueron : Madrid, Cataluña, País Vasco, eje del Ebro y Levante. Se creó una España urbana y otra España rural. El cambio social fundamental se notó en el ascenso de las llamadas nuevas clases medias a pesar de la existencia de grandes bolsas de pobreza, incluso en las propias ciudades (barrios residenciales y los suburbios de miseria).
Los factores que concurrieron para que se diera este nuevo modelo de desarrollo en España fueron : el esplendor económico que vivió el mundo occidental en la llamada época prodigiosa, España se convierte en uno de los grandes destinos turísticos de Europa incrementándose la enorme aportación de divisas, la emigración española a otros países de Europa occidental supuso el envío por parte de los trabajadores de cuantiosas sumas de dinero en forma de divisas que ayudaron a crear un mercado nacional, el capital extranjero llevó a cabo grandes inversiones de capital tanto en la Bolsa como en la industria.
Conclusión: los profundos cambios socioeconómicos vividos por la sociedad española de los 60 no estuvieron acompañados de las correspondientes transformaciones políticas. La estructura política autoritaria del régimen de Franco fue incapaz de resolver las nuevas exigencias y demandas de una sociedad en transformación: surge un sindicalismo ajeno al sindicato vertical oficial, aumenta la conflictividad laboral y las huelgas, la agitación estudiantil universitaria exigía cambios democráticos, los nacionalismos despertaron, surgiendo la lucha armada de ETA en el País Vasco, la Iglesia se distanció del régimen.
LA OPOSICIÓN AL RÉGIMEN
A lo largo del Franquismo tenemos que distinguir dos etapas en la evolución de la oposición al régimen de Franco. Una primera, que tiene su relación con el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, en la que al ser liberado el sur de Francia de la ocupación nazi en 1944, se organizó en las montañas un movimiento de resistencia mediante el sistema de guerrillas denominado el maquis, formado por anarquistas, comunistas y socialistas que habían luchado al lado de la resistencia francesa contra los nazis y que recibieron el apoyo de sectores que habían apoyado al Frente Popular. Este movimiento fue reducido y desarticulado con el paso del tiempo. Podemos decir que hacia 1949, esta oposición quedó reducida, cayendo en manos de la guardia civil, el ejército y siendo posteriormente fusilados o encarcelados. En esta primera etapa hubo una desconexión importante entre los mismos exiliados y las personas que habían quedado en España. Poco a poco, en esta primera etapa, la oposición fue perdiendo la esperanza de derribar al dictador, a pesar del esfuerzo por buscar el apoyo de los aliados y restablecar la democracia, bien a través del restablecimento de la República o bien mediante la restauración de la Monarquía.
Una segunda etapa, que podríamos situar entre finales de los 50 y la muerte del General Franco en noviembre de 1975. En los primeros 50 se llevaron a cabo distintas huelgas en los grandes núcleos industriales de Cataluña y el País Vasco con la intención de provocar el levantamiento contra el régimen de Franco. La represión fue muy dura. Igualmente tuvo una gran resonancia la protesta universitaria de Madrid de 1956 que terminó con el cierre de la Universidad y la declaración del estado de excepción en todo el país. Será el Partido Comunista el que emprendió en solitario una tarea de reorganización de la oposición en el interior del país a pesar de situarse en la clandestinidad durante toda la vida del Franquismo.
Pero será desde los inicios de los 60, cuando se extendió con fuerza la movilización social. La sociedad española estuvo sometida a lo largo de las dos primeras décadas de la dictadura a un plan de control y coacción cuyo objetivo político era el de impedir la creación de una conciencia crítica en la sociedad. Sin embargo, el desarrollo económico y social de los 60 provocaron el surgimiento de corrientes de opinión que expresaban el pluralismo y provocaban de alguna manera el debate público, principios del juego democrático. Por tanto, nacía un movimiento antifranquista en la época de desarrollismo económico. La larga duración de la dictadura provocó la indiferencia y el desinterés por los asuntos públicos ya que se inculcaron valores tales como los de orden, tradición, principio de autoridad frente a los principios democráticos de pluralismo, libertad, justicia o participación que fueron los protagonistas durante la II República.
El gesto más importante de la oposición política (interna y externa) fue el llamado por el Régimen Contubernio de Munich de 1962, un congreso celebrado en esta ciudad alemana por una serie de políticos liberales moderados y en el que se elaboró un comunicado en el que se pedía al régimen franquista la adopción de medidas para democratizar el país. La respuesta franquista no se hizo esperar, adoptándose para ello medidas represivas contra los firmantes de ese comunicado y afianzando el inmovilismo del régimen autoritario. Sin embargo, la creciente presión social consiguió arrancar en esta fase algunas tímidas medidas liberalizadoras, que en la práctica fueron más aparentes que reales. Estas fueron: Ley de Prensa e Imprenta de 1966, ley de libertad religiosa de 1967 , la ley Orgánica del Estado de 1967 (última ley Fundamental del Régimen), en el año 1969 se nombraba a Juan Carlos, hijo de don Juan de Borbón, sucesor de Franco a título de rey (todo parecía quedar atado y bien atado). Se trataba de ofrecer con estas medidas una falsa apariencia de estado de derecho, sin modificar la esencia autoritaria del régimen.
Como consecuencia de los profundos cambios vividos por la población española en los años 60, se fueron ampliando los frentes de oposición al régimen de Franco:
- Proliferan las huelgas laborales para pedir mejoras en las condiciones laborales y derechos a la huelga, a manifestarse y a libre sindicación. En este contexto nacieron las Comisiones Obreras.
- La agitación en los sectores universitarios y su petición de libertades demócratas.
- La oposición de un sector de la Iglesia, nacido en la filosofía del Concilio Vaticano segundo.
- La aparición de numerosos partidos y grupos ilegales que desde la clandestinidad desarrollaron una labor sistemática de oposición al régimen: el PCE, PSOE, los nuevos partidos de extrema izquierda, nuevos partidos minoritarios de carácter moderado, los partidos de carácter nacionalista, destacando ETA como una escisión ocurrida en 1959 dentro del PNV.
LA CRISIS FINAL
En 1973, el almirante Luis Carrero Blanco fue nombrado presidente del gobierno, pero fue asesinado por ETA en noviembre de ese mismo año. Era la primera vez que se diferenciaban los cargos de Jefe del Estado y presidente del gobierno. Carrero Blanco era una persona de confianza de Franco y era el único que podía mantener unidas a las diferentes familias ideológicas del régimen. Desde entonces, el régimen entró en una pendiente de crisis. Dentro del régimen, con el nuevo nombramiento de Carlos Arias Navarro, se creó una brecha dentro del bloque del régimen: por una parte, los aperturistas, partidarios de una tímidad reforma desde dentro; por otra parte, el denomido búnker, el sector franquista más inmovilista e intransigente.
Dos acontecimientos aumentaron la crisis: el estado de salud del general Franco se iba deteriorando poco a poco y el intento serio de aglutinar a la oposición antifranquista, creándose la Junta Demócratica por iniciativa del PCE. El clima de inestabilidad política fue en aumento, a pesar de los intentos de ciertas reformas cosméticas del Arias Navarro. El número de manifestaciones callejeras, huelgas, declaraciones, atentados del FRAP Y ETA, etc., eran respondidas con detenciones, torturas, multas y cierres de periódicos, e incluso fusilamientos a dos meses de la muerte de Franco en noviembre de 1975.
A todo esto, hay que unir la subida de los precios del petróleo a partir de 1973 que marcaba el final de la etapa de expansión económica que disfrutaba Europa desde los años 50. La economía española también se vio afectada por su dependencia energética exterior y por la caída de la expansión económica internacional (reducción de inversiones de capital extranjero, los ingresos del turismo y el flujo de emigrantes a Europa).
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